Me levanté tarde como de costumbre, mis resecos ojos se solapaban. Mientras me dirigía al baño a refrescarme la cara, hice una parada en
el espejo, a ver si conseguía reconocerme, mi cara angulosa y demacrada de las
noches interminables de juerga, ahora lucia redondita, no sé si debido a las
quince horas que llevaba durmiendo o al cóctel de ansiolíticos y neurolépticos que
tomaba cada noche. Me abrigaba a la idea que algún día conseguiría dejar de
tomarlos, y que a partir de entonces, podría comenzar a vivir de verdad, podría
trabajar, podría tener pareja, podría tener amigos, podría volver a ser yo
mismo y dejar aquel oscuro, solitario y largo invierno, que ya duraba
demasiados años. Pero aquella luz de esperanza proyectaba gigantescas sombras
en mi alma, sombras a las que me tenía que enfrentar cada día, creadas no sólo
por los monstruos externos, como las miradas de miedo, de burla o de desprecio
de personas ignorantes, sino las propias oscuridades de mi alma, el
desconocimiento de mi mismo, la lucha por convertirme en algo, en alguien, para
olvidar mi pasado y desparecer de aquel tedioso presente. Allí, en el soñado
futuro era donde único podría ser feliz y allí era donde cada mañana, con ojos
legañosos y frente al espejo del baño, afeitaba mi cara y mi cuello con manos
temblorosas, mientras yo y aquella persona que se reflejaba echaban un pulso por vivir o morir, y en el
que a pesar de todo, yo seguía manteniendo
la ventaja.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
A FÁTIMA. UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL.
Hace ya algún tiempo que nos conocimos, varios años, y desde
el primer día me empezaste a enseñar un montón de cosas, quien me lo iba a
decir, tú, una chica que no se comunica verbalmente, que tiene discapacidad
intelectual y física y, que sin embargo me da lecciones cada vez que voy a
verte. Lecciones como la admiración que siento por ti al verte feliz con sólo
mirarme, con solo compartir un batido de chocolate en alguna terraza de vez en
cuando. Hay ocasiones en las que me olvido de ti unas semanas, pero cuando me
acuerdo y voy a verte, tú no estás
enfadada, sigues sonriendo y riendo como siempre, y entonces me avergüenzo de mí
mismo, porque yo, o nosotros, las personas con un coeficiente intelectual medio
alto, nos quejamos por todo, caemos en el cotilleo y en la mezquindad, en el juicio y la crítica fácil, y me doy
cuenta que los estúpidos o los mongólicos como mucha gente se atreve a
llamarlos a ustedes en realidad somos nosotros, ustedes, son los que vienen a enseñarnos el
respeto por las personas, la belleza de lo simple, porque sin duda son seres
puros y con puro no me refiero a la sexualidad, sino a la pureza emocional. Te
prefiero a ti mil veces como amiga Fátima, con lo simple de nuestra relación
que a personas inteligentes que con sus actos destruyen y dañan sólo por querer
ser los mejores, los más listos, los más afamados, los más admirados, los más
ricos.
GRACIAS POR EXISTIR FÁTIMA Y POR TENER EL PRIVILEGIO DE
HABERTE CONOCIDO.
miércoles, 14 de agosto de 2013
El Viejo Sillón
En aquel sillón oscuro se enredaban con sigilo cojines, sábanas
y mantas que anudaban a los amantes hasta el punto de asfixiarlos. Un sillón pequeño
que por su aspecto retro no cabía otra
posibilidad que cubrirlo, unas veces de amor, otras de soledad y lágrimas. Con
posturas imposibles, como dos contorsionistas, los amantes buscaban llegar al
orgasmo, pero el sillón inmóvil sólo se manifestaba en el quejido acompasado de
sus muelles, al son de los amantes, con un llanto quejumbroso. Harto ya de su
decadente servicio, se imaginaba sirviendo a dos ancianitos cuya única demanda
fuera tomar té con pastas, en torno a una conversación liviana. El tacto de los
cuerpos desnudos de los jóvenes le producía cierta antipatía, pero era mejor
que la soledad polvorienta, cuando el piso se quedaba vacío, los inquilinos se
iban y la desmesurada quietud de la pequeña estancia, aplastaba aún más que
aquellas espontáneas cabalgadas.
Atrás quedaban los recuerdos de su juventud, cuando nació y
al poco la gente lo admiraba. Cuando pasaban por el escaparate de su guardería particular,
y él se divertía con sillas y mesas, cambiaba de lugar cada cierto tiempo y la
vida era sencilla y feliz…pero no todo habían sido alegrías. Años de pasar por
infinidad de mudanzas, de mercadillos y ya en ésta última etapa, de visitas por
los diferentes contenedores de la ciudad, le habían ensuciado no sólo su tapiz,
sino su alma, y la única meta que le quedaba en la vida, como la de muchos de sus compañeros, era la
del anticuario; algún lugar tranquilo, un alma caritativa que le curara las
heridas y le proporcionara cuidados paliativos, y por fin terminar sus días de
jubilación tal y como había sido su juventud, con otros ancianos que le
hicieran compañía y rezando para que ningún coleccionista se fijara en él.
lunes, 5 de agosto de 2013
LA VIUDA NEGRA
Me deslizo suavemente sobre tu espalda, y el calor de mis
vibrantes manos traspasa tu piel, dejando pequeñas huellas de un rastro: el
camino que voy recorriendo, como un dibujo interminable que sólo tú puedes
adivinar.
Una noche en el que el mundo dejó de girar para fijarse en
dos amantes, dos amantes cuya pasión era más abrasadora que el propio origen
del Universo. Pero tú ya no estás aquí, ahora los amantes sólo pueden tocarse
en la distancia y el hilo telefónico nunca fue un buen conductor del amor y la
palabra. El amor se desvanece…la casa ha quedado vacía.
Miro extrañado a mi alrededor buscándote y entonces suena el
timbre, y fugazmente te imagino en el portal, ansiando que te hayas arrepentido…sólo
son amigos, pienso, a medio camino entre el pesimismo y la esperanza; no te
hagas ilusiones o la herida volverá a abrirse.
La aguja del reloj camina al contrario desde aquel último
día, cuando el tiempo comenzó a dar marcha atrás y mi mente empezó a rebobinar,
intentando al tiempo borrar todos mis recuerdos. Me obsesiono cada vez más y
me voy paralizando, como si hubieses
tejido una tela de araña y me hubieses atrapado en ella…La viuda negra te
llamaban; valió la pena morir de amor en tu lecho, pienso mientras miro a
través de mi envoltorio la colección de cápsulas que me hacen compañía.
Guerrero de la luz
lunes, 22 de julio de 2013
KILOS DE AMOR ENVASADOS EN LA CHARCUTERÍA DE MI CAMA
Las sábanas solitarias y sedientas
Bebían lágrimas de
soledad,
Soledad de años buscándote
Hoy empapadas del sudor de dos amantes
Ansiosas de que caigamos en ellas
Para beber de la pasión de nuestros cuerpos.
Kilos de amor envasados en la charcutería de mi cama
Los cuerpos se entremezclan pero no se funden
Tú y yo ya estábamos completos
Y el amor debe sumar, no restar.
Nos comemos poco a poco
nos acariciamos
pero seguimos siendo
dos.
No nos poseemos porque tú eres única
Y contaminarnos seria nuestra destrucción
La balanza del ego sigue en equilibrio
Ninguno eclipsa al otro.
Y la cama y nuestras sábanas
celosas del amor que
nos tenemos
sólo piden participar del juego
y se acicalan para que nos fijemos en ellas
para que volvamos a encontrarnos
y nos amemos.
Kilos de amor envasados en la charcutería de mi cama
donde el género rejuvenece
donde nos conocimos
donde dos esclavos compraron la libertad del otro
donde el sol y la luna se miraron cómplices
cuando nos regalamos el uno al otro.
sábado, 6 de julio de 2013
ALEGRÍA
El espejismo onírico de una meta
La necesidad de alcanzar la felicidad
Claudicar con el abotargamiento de una medicina para mi
cerebro
Sobreponerme a la desidia de días suspirando algo mejor
Lo mejor ha llegado el día que vi la luz al nacer
Lo mejor saber que un día moriré y volveré a nacer
Para ayudar a otros y a mí mismo
Para poder amarte como nunca he hecho
Para no olvidarme de mí en ese amor
Las nubes se disipan
Y la promesa del nuevo mundo vuelve a cobrar vida
Un nuevo mundo
Un mundo nuevo.
sábado, 22 de junio de 2013
PRESENTE
Son recuerdos lo que asaltan mi mente, recuerdos de toda una
vida, recuerdos de lo que no he vivido pero he escrito, recuerdos de lo que
viví pero no escribí. Sueño que algún día viviré una aventura tan especial que
no tendrá que ser escrita sino que será contada, como las fábulas de nuestros
antepasados. La prisa por vivir esa aventura me provoca ansiedad, y me
paraliza, como si el presente fuera tan aburrido que tuviera que trasladarme
continuamente hacia el futuro, sin darme cuenta que el futuro lo estoy
escribiendo a cada paso que doy, y cada paso que doy está irremediablemente en
el presente. Mi mente ansía, proyecta sueños y metas pero mi cuerpo esta
encadenado a ese presente inmovilizador, que no me deja escapar de la rutina
diaria, la rutina de los mismos pensamientos y emociones de los que soy
esclavo. ¿Quién me liberará de ello? ¿El destino? ¿Yo mismo? ¿Dios?
Probablemente yo ya tengo esa llave, pero hay tantas puertas que dudo cual
abrir, por temor a que me lleve a un camino de sufrimiento. Dicen que las dudas
nos hacen libres, que sin duda, no hay elección. Pero que pasa cuando no hay
valor suficiente para elegir, porque la duda es tan fuerte que se convierte en
miedo…Quizás con un poema pueda expresarme mejor:
Perdido en un mundo de sueños
Anclado en el pasado proyectando un futuro
Como un albañil sin cemento, como un arquitecto sin planos
Sin más herramientas que
el papel y el boli con el que escribo
Sordo de mis sentimientos
Bloqueando la emoción que puja por abrirse paso y quiere ser
expresada
Mudo con ganas de gritar
Doloroso de que otros lo hagan y no me dejen escucharme a mí
mismo
Silencio que busca ser llenado
Ruido que deseo que cese
Busco la luz donde todo es perfección
Donde duda, ruido y silencio se convierten en parte del
todo, dejando paso a la nada
Donde no hay separación
Donde la oscuridad solo es parte de la luz
Donde el amor es tan sublime que se ha trascendido para
siempre
Cielo lo llaman algunos
Quiero vivir en ese lugar
Donde no hay superficie ni superficialidad.
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